

Asociación
Nacional de Padres de Ajedrecistas A.C.
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Tutelar los
derechos de los niños y jóvenes ajedrecistas.

Ajedrez en la radio
590
La sala de juego del Torneo internacional Carlos Torre Repetto se convirtió en un circo romano
de ocho pistas
ante la partida de ajedrez rápido. La adrenalina corrió por la espina dorsal de los aficionados que apretujados se trepaban en
sillas y estiraban el cuello para no perder ninguno de los movimientos
relampagueantes que salían de las manos de los
grandes maestros del tablero
El ajedrez rápido a 15
minutos es un espectáculo extraordinario. Gana en emociones pero pierde mucho
en precisión y en su aspecto artístico. En la sala se
mezclan el murmullo de admiración que corre por oleadas, el roce del fieltro de las piezas
con la madera
del tablero y el rítmico golpeteo con los relojes de ajedrez.
Los maestros juegan a gran velocidad. En
las yemas de sus dedos corre la intuición, como un toque mágico, fincado
en años de trabajo e investiga-ción.
En final de torre contra caballo y peones
de ambos ejércitos, el gran maestro ruso Valery Filippov venció al suizo Vadim
Milov,en juego eléctrico de cinco minutos que le valió el título del torneo
internacional de ajedrez Carlos Torre Repetto.
Los antagonistas, que fueron ovacionados por un
centenar de aficionados, repitieron de manera idéntica, con fidelidad, y a gran
rapidez, una veintena de movimientos de la apertura Catalana que ya habían
utilizado durante la segunda partida del match que fue a un ritmo de quince
minutos.
La última
partida se convirtió en un duelo teórico, en una pugna de ideas, en el que cada
uno de los ajedrecistas trató de demostrar el valor de la línea elegida. Se
luchaba por el control del centro y la ganancia de espacio. El sonido del
choque de las piezas de madera y el golpe de la mano en los relojes digitales
comunicaron una sensación emocionante.
El anfiteatro del combate se trasladó al flanco
de dama. El caballo de Filippov cruzó el ecuador del tablero. Mílov dominó la
columna c. El ruso repelió la ofensiva y el suizo a fin de sostenerla cedió la
calidad. Entonces la torre blanca impuso su aplastante poder.
Filippov y Milov igualaron el
primer juego al ritmo de 40 movimientos en una hora. El desempate se jugó a dos
partidas al ritmo de quince minutos con
alternancia de colores. Se planteó la Catalana y se impusieron las blancas en
un choque de alternativas. Filippov sacrificó un alfil que con un peón de sexta
y una torre formaron imágenes de mate.
La segunda partida de ajedrez rápido la ganó
Mílov con autoridad sorprendente. Le bastaron 8 minutos para arrollar a
Filippov quien se rindió cuando su reloj señalaba 1.44. Una ofensiva le
desbordó en el flanco. Vendría entonces el blitz de cinco minutos que galvanizó
el escenario de lucha del Torre Repetto La victoria correspondió a
Filippov. Fue un digno final del Torre
Repetto.


